Conocé la historia de Dafne, una joven de Barrio Maristas que no descansa a la hora de ayudar

Dafne Rajoy es una joven de 20 años que desde muy chica tuvo esa sensibilidad especial que la hizo no mirar para el costado cuando otras personas necesitaban ayuda. Nacida en Granadero Baigorria, rápidamente sintió la pasión por el deporte y desde el hockey comenzó un camino que la llevó a destacarse en varios equipos e incluso a la carrera de árbitro, para cambiar el lugar, pero no el placer de correr en una cancha.

Si algo tiene Dafne como característica es que no puede estar un rato quieta, y justamente desde la inquietud es que arranca esta historia. “Empecé a ayudar en una Copa de Leche donde trabajaba mi novio en el Barrio Camino Muerto y ahí, gracias a un comentario al pasar, me sumé a dar clases de hockey”. Como suele pasarle a varios jóvenes, una vez terminada la secundaria se encontró en la encrucijada de tener que decidir para dónde seguir, y luego de un posible camino de ingeniera, apareció la opción de estudiar logística.

“Me viene bárbaro porque se estudia a la noche y acá cerca, en Fray Luis Beltrán, entonces me queda el resto del día para hacer otras cosas que me gustan y seguir ayudando. El tema es que me encontré que las clases arrancaban en marzo y me quedaba diciembre, enero y febrero sin hacer nada, por eso me acerqué a la vecinal de mi barrio a ver si necesitaban ayuda” cuenta Dafne con mucha verborragia y una solidaridad que le brota por los poros y le resalta como chispas en los ojos.

Primeras semillas en Barrio Maristas

En la vecinal de Barrio Maristas, Mari, una mujer de incansable trayectoria en hacer cosas por los vecinos, le dijo que había unas “capacitaciones de proyecto” y que si quería la anotaba. Luego de interiorizarse un poco del contenido de dichos encuentros, Dafne sumó a dos amigos más y se anotaron para la Capacitación de Gestión de Proyectos, que brindaba el equipo de Sembrando Futuros en dicho espacio. “Me interesó mucho en lo previo porque yo fui a una escuela técnica y había aprendido mucho sobre cuestiones vinculadas al armado de proyectos, pero no desde lo social”.

Muy rápidamente Dafne y sus amigos mostraron su impronta al plantearle a los profesionales de Global Communities, que en las mesas de trabajo no les prestaban mucha atención porque “son chicos”. A esto mismo la joven de Barrio Maristas respondía “somos jóvenes, pero tenemos la capacidad de entender y también de hacer nuestro aporte. Y claro que así fue, pues luego de una didáctica en conjunto, se limaron las asperezas que suelen tener los primeros encuentros entre personas que tienen diferentes edades y creencias, entro otras cuestiones y se comenzó a trabajar juntos con una idea que superaba todas las diferencias: hacer algo que mejore el espacio en donde todos se mueven cotidianamente.

Dafne Rajoy plantearía rápidamente que, a diferencia del barrio en donde ella ayuda con la Copa de Leche, el Maristas no tiene tantas necesidades, aunque siempre hay algo para hacer. “Por ejemplo la plaza y la cancha de fútbol en la que todos jugamos desde que somos chicos. Hay mucha gente que se va a otras plazas, lo cual está bien porque a veces es bueno salir un poco, pero la idea es que sea por gusto y no porque nuestra plaza tiene los juegos todos rotos. Y en la cancha de fútbol no se puede jugar bien, porque cada vez que pateas para un arco, la pelota se va a la calle o de un vecino y hay que cruzar un zanjón y es algo realmente peligroso en términos de higiene y seguridad”.

Los espacios verdes como lugares de encuentro al aire libre

La plaza del Barrio Maristas es chica, pero cuenta con una serie de juegos y  árboles, frente a la cancha de fútbol, tal cual lo contaba Dafne. Sin dudas, este espacio era de importancia para el barrio y sin embargo, eran los propios vecinos los que comenzaban a esquivarlo por su estado de abandono. La primera semilla para sembrar un futuro aparecía en la intersección de las calles Las Araucarias y Los Arrayanes, toda una premonición.

¿Por dónde empezar? La joven baigorriense, protagonista de nuestra historia, cuenta que lo primero que se hizo desde la mesa de coordinación fue empezar a golpear las puertas a los vecinos pidiendo ayuda y donaciones. “La idea era que nos dieran una mano, para que se entienda también que el barrio es de todos. Pedimos pintura, pinceles, y hubo vecinos que nos acercaban algo tan simple como botellas para cortarlas y poner la pintura. Esa era la idea, si el vecino hace su aporte después lo va a cuidar, tratar de que no sea solamente la ONG y nosotros los que hagamos algo, sino que el barrio se haga cargo”.

De esta forma junto a la contra-prestación brindada por el programa Sembrando Futuros, lo que primero fueron ideas en un papel, hoy empezaba a cobrar forma con redes de contención en la cancha de fútbol “para que la pelota quede adentro cuando hacen un gol o patean afuera” y unos bancos y mesitas en la plaza, además de pintar y reparar algunos juegos. “Los vecinos no podían creer que estemos haciendo algo porque si, sin pedir nada a cambio, pero se equivocan, porque al recuperar la plaza, eso nos queda a nosotros. Hay chicos que ayer se juntaban en la vereda a tomar mate y hoy vienen a la plaza porque tenemos los bancos”.

Para este evento, la comunidad tuvo la participación de:

  • 43 personas voluntarias de la comunidad
  • 256 horas de participación comunitaria
  • 74 jóvenes involucrados
  • 202 horas de participación de voluntarios de John Deere
  • 22.043,00  pesos de recaudación y contrapartes

La inauguración de la renovada plaza de Barrio Maristas

Con la consigna de “arma tu pareja y vení a divertirte a la plaza” El primer día de diciembre de 2019 realizamos la inauguración de las obras que se hicieron en la plaza del barrio. La idea era que se puedan aprovechar al máximo las nuevas instalaciones y en ese sentido, junto con la mesa de coordinación se nos ocurrió organizar un torneo de fútbol-tenis para los y las jóvenes del barrio. El deporte es algo que siempre convocó mucho en este barrio y por eso una de las obras que realizamos fue justamente una cancha de fútbol-tenis.

En el marco del torneo sucedió algo curioso: Dafne invitó a participar a un grupo de jóvenes del barrio Camino Muerto, quienes le comentaron que se iban a anotar porque la única pelota con la que contaban para jugar en la cancha de su barrio se les rompió. Su ilusión era, entonces, poder ganar el torneo y llevarse el primer premio: una pelota de fútbol nueva. Con ese objetivo, Dafne contó que los chicos entrenaron y practicaron utilizando dos sillas y un palo de escoba que les servía como red. Finalmente, el esfuerzo y dedicación de estos jóvenes rindió frutos, su equipo salió campeón y esa misma tarde estrenaron la nueva pelota en la cancha de su barrio”.

​El futuro exige sumar una mayor cantidad de manos para tener nuevas miradas

Dafne dice que “lo de la plaza, nos va a servir para acercar a más gente a la mesa de coordinación. Este año queremos seguir haciendo más cosas y convocar a más personas para tener otras miradas y no quedarnos solo con la nuestra. Como objetivo quisiéramos hacer nuevas cosas, tenemos que lograr que no decaigan nuestras actividades actuales y conservar lo que hemos hecho”.
En materia personal, la joven baigorriense destaca también el crecimiento que han tenido como equipo y en forma individual gracias a “tantas capacitaciones, charlas y reuniones que nos van cambiando la mirada. Por ahí empezábamos a pensar algo de una manera y después te dabas cuenta de que no era la forma correcta. Mientras más trabajo y capacitaciones vas teniendo, más va cambiando tu forma de ver las cosas y de actuar también, y eso se nota mucho.
De repente, como por arte de magia unos chicos pasan en bicicleta frente a la plaza y uno lleva puesta una colorida remera de Sembrando Futuros, “esos deben ser del intercolegial” dice Dafne, “eso estuvo buenísimo también”.

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