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MerenDar: jornada de voluntariado, juego y comunidad en el Centro Comunitario San Cayetano
Published 08/24/2026 by Global Communities Argentina

El día de las infancias tuvo su celebración a lo grande con la participación de toda la comunidad de la Organización que participa este año en nuestro proyecto MerenDar junto a los voluntarios de John Deere quienes además invitaron a sus amigos, parejas y familiares para sumarse a la experiencia. ¡Una Maravilla!
El proyecto MerenDar busca mejorar los hábitos y valores nutricionales de niños, niñas y jóvenes que participan en distintas organizaciones comunitarias acompañadas por el programa Sembrando Futuros. Lo hacemos fortaleciendo las capacidades de líderes comunitarios, promoviendo prácticas alimenticias saludables y apoyando el desarrollo de infraestructura, equipamiento y acceso a alimentos para que cada institución pueda seguir creciendo junto a su comunidad.
Durante 2026, el Centro Comunitario San Cayetano, ubicado en el barrio Ludueña de la ciudad de Rosario, forma parte de esta iniciativa. Allí se preparan diariamente 180 meriendas para niños y preadolescentes (un total de 600 raciones de alimentos por día). Detrás de cada taza servida y cada plato compartido hay un enorme trabajo comunitario que sostiene el acceso a la alimentación y construye un espacio de encuentro para cientos de familias del barrio. Por eso mismo nuestro aporte inicial a este espacio, llegó de la mano de vajilla, utensilios y artículos de bazar para fortalecer el espacio de merendero.
En ese marco, el pasado 22 de agosto se celebró el Día de las Infancias frente al Centro Comunitario, en donde una vez más, las calles dejaron de ofrecer su escenario urbano habitual para teñirse del color que la comunidad preparó para agasajar a sus pequeños y pequeñas.



Desde el proyecto MerenDar acompañamos la organización de la jornada con el aporte de jugos y turrones para la merienda, mientras que el equipo de San Cayetano preparó tortas, facturas y galletitas para recibir a todos los chicos que se acercaron a festejar.
Los voluntarios de John Deere se sumaron a la actividad poniendo manos, tiempo y corazón al servicio de la actividad… ¡y lo dieron todo! María Victoria, Tobías, Belén, Cielo, Rocío y Franco participaron en la preparación de las 500 sorpresitas que recibieron los niños y niñas que participaron de la celebración; caminaron de una punta a la otra de la cuadra para que nadie se quede sin algo para tomar o para comer.
Pero eso no es todo, la energía del voluntariado también se hizo sentir en cada espacio de juego. Entre rondas de “pato ñato”, partidos de fútbol, desafíos de jenga, actividades en el inflable y pintar rostros de todos los colores, los voluntarios compartieron una tarde llena de risas y diversión junto a las familias del barrio. Además, muchos de ellos invitaron a amigos, parejas y familiares para sumarse a la experiencia, multiplicando el espíritu solidario de la jornada y demostrando que el compromiso con la comunidad también se contagia. ¿Si eso no es ponerse la 10, que és?






La jornada dejó una enseñanza que se repite en cada acción compartida con las organizaciones sociales: el desarrollo comunitario no se construye únicamente a través de recursos materiales, sino también desde la presencia, el compromiso y el trabajo codo a codo con quienes sostienen estos espacios todos los días.

“El desarrollo no es algo que hacemos para las personas, es algo que hacemos con ellas”