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Un maravilloso camino de la huerta al corazón junto a “la seño Cele”
Published 12/12/2025 by Global Communities Argentina
Uno de los juegos infantiles más típicos de la infancia es “jugar a la maestra”. Esto se da gracias a un pequeño pizarrón que se regala muchas veces en la infancia, y que termina generando que la hermanita más grande de un grupo de niños del barrio se convierta por unos minutos en “la seño” de sus amiguitos y amiguitas, o también de sus osos de peluche.
Celeste Tallano fue una de esas niñas que desde muy pequeña jugaba a ser “la seño Cele”, por eso a nadie le sorprendió cuando a los 18 años decidió que quería estudiar el profesorado inicial, por más que esto hiciera que tuviera que viajar 52 kilómetros diarios desde su Las Rosas natal rumbo a la ciudad de Cañada de Gómez, lugar donde debía cursar para recibirse de maestra jardinera. El sueño se volvió realidad y a pura pasión, la “seño Cele” se fue convirtiendo en una gran referencia para los alumnitos y alumnitas que pasaban por las salitas adonde le tocó enseñar. El camino de la docencia, la condujo al jardín 348 “Gota de Miel” de Las Rosas.


Celeste ama su trabajo apasionadamente y lo describe como la oportunidad de plantar una semillita en sus alumnos y acompañarlos en ese camino. El jardín brinda la posibilidad a las maestras, de comenzar con un grupo en salita de 3 y seguir con ellos hasta el inicio del ciclo primario. “Esto es fundamental porque uno los va acompañando, ve cómo crecen y establece lazos con la familia” cuenta la seño Cele, manifestando la importancia de que padres y madres se vinculen en esta etapa de aprendizaje para transitarla junto a sus hijos.
En el día a día, las maestras buscan que lo aprendido en el aula sirva para aplicarse en la vida cotidiana. Por esto es fundamental tener espacios donde se pueda mostrar de manera práctica, las cosas que se enseñan durante las clases. “Yo vi el año pasado que Global Communities estaba acá en Las Rosas en otro jardín y me quería morir: ¿Por qué a ellos sí y a nosotros no?, pensé. Encima tengo un vecino que trabaja en John Deere y lo había visto en una foto como voluntario. Un día que lo crucé le dije: «¡cuánta injusticia con la huerta en el otro jardín!», se rio y me respondió «ya les va a tocar a ustedes». Y así fue, este año cuando llegó Bárbara y se presentó, yo ya sabía todo por haberlo visto en las redes sociales” cuenta la seño que desde el minuto uno se declaró fanática de la huerta y del proyecto Nutrir Infancias, agradeciendo que sus clases crecieron muchísimo gracias a esto.
La seño explica que desde la huerta se puede hacer una cadena virtuosa, porque “vos primero les contas de la semillita, pero después vas al patio y son ellos los que realizan la siembra con sus propias manitos. Ahí se aprende también la paciencia, porque después de un tiempo y mucho cuidado, aparecen los brotes, luego los bichitos, y finalmente como por arte de magia, las primeras verduras”. Con el funcionamiento de la huerta, la seño Cele tuvo una idea espectacular: convocar a mamis y abuelas para una jornada de cocina en el jardín. ¿La receta?, unos tallarines de espinaca que todos devoraron con mucha alegría entendiendo perfectamente (y con la panza llena) como se había producido ese caminito “de la tierra a la mesa”.

Aprovechando esa misma frase la seño fue por más y junto a las otras maestras, armaron una feria de ciencias bajo ese nombre. Allí se fueron diagramando los pasos de este proceso de la naturaleza que va “de la tierra a la mesa” y cada niño se llevó un plantín para cuidar en su casa. El impacto del proyecto Nutrir Infancias no solamente se cristalizaba en los frutos que daba la huerta, sino también en los niños que empezaban a enviar las fotos de los platos de comida que cenaban en sus hogares, con la incorporación de lo cosechado en la huerta del jardín.
“Muchos padres me dicen, «yo no sé cómo hiciste para que mis chicos coman verduras, pero ahora me las piden todo el tiempo»; o también «el otro día comimos en familia apio, porque mi nene dijo que lo probó acá y le gustó»”. Estas son algunas de las frases que confirman esa cadena virtuosa que nos contaba Celeste, a propósito de lo que se genera por la existencia de la huerta en el jardín.
“Nunca dejen de hacer esto” dice la seño que sin lugar a dudas se ha convertido en una verdadera embajadora de este proyecto.

Justamente y gracias a todo este camino, la seño Cele terminó generando un cierre de película para esta historia. Uno de sus hobbies es entrenar y salir a correr. Días atrás en Las Rosas, hubo una maratón y como la seño iba a participar, los “peques” empezaron a preguntar.
“Yo siempre les cuento que corro y que las verduras y la alimentación saludable me dan energía, y un día les llevé una medalla que gané para que la vean. La cuestión es que empezaron con que también querían entrenar, porque nosotros vamos a correr como la seño y ganar una medalla… y bueno, hablé con los padres, le dimos para adelante y terminamos un domingo de maratón con la seño y las familias corriendo todos juntos… y se llevaron la medalla. ¡Una locura!”

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